Supongo que todo libro surge por el deseo de quien lo escribe para convertirlo en una realidad. En este caso, como autor, he sentido además del lógico deseo, una obligación, un compromiso. De modo que el acto de escribir, y especialmente el proceso que lleva a terminar la obra, significa algo así como saldar una deuda.
Los invito a continuar leyendo el prefacio de mi libro haciendo clic aquí:  

Luis María